Coacción empresarial contra CNT Xixón

Hace unas semanas a algunas militantes de la CNT de Xixón y de la CNT de La Felguera les llegaban noticias del juzgado, donde se les comunicaba que de la treintena de personas que fueron imputadas y llamadas a declarar por el caso de la pastelería La Suiza, siete de ellas (de forma provisional, ya que la acusación ha vuelto a recurrir y quiere incluir a esas veintipico personas que faltan) serían juzgadas por coacciones graves y delitos contra la administración de justicia.

Tras haber archivado (lógicamente) la denuncia de varios empresarios de la hostelería en la que pedían la ilegalización de la CNT de Xixón por asociación ilícita para la extorsión de empresarios, daba comienzo otro capítulo, sin fecha aún de juicio, con la siguiente petición fiscal:

- pena de 14 meses de prisión para cada una de las acusadas por coacciones graves;

- pena de 18 meses de prisión y multa de 12 meses con cuota de 8 euros diarios con un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas para cada una de las acusadas por delito contra la administración de la justicia;

- indemnización de 60.000 euros al dueño de la pastelería La Suiza por daños morales derivados del cierre del negocio. Cantidad que los/as compañeros/as tuvieron que depositar ya a modo de fianza.

La acusación solicita a la CNT como responsable civil subsidiaria, por lo que la jueza así lo ha requerido. Asimismo, la acusación particular pide entre 13 y 15 años de cárcel y 600.000 euros de forma solidaria.

Nos gustaría señalar que estos ataques a la CNT de Xixón, si bien parten de las ansias de venganza de un personaje con contactos (de los que no duda en alardear constantemente), hijo del dueño de la pastelería, exmilitante del PP y ahora reconvertido en "grupie" de Santiago Abascal, del que poco hace falta ya hablar ya que por todas es conocido, está claro que no se queda en esto solamente. Estas peticiones no son un ataque simplemente a la CNT de Xixón, sino a toda la CNT y a todos los sindicatos, de Asturies y de fuera, que no se doblegan.

No es más que un intento de criminalizar una práctica sindical que fomenta la autoorganización de las/os trabajadoras/es sin delegar en liberados y profesionales que, a fin de cuentas, trabajan para la patronal.

Una práctica sindical de denuncia en la calle de las situaciones abusivas a las que nos someten los empresarios constantemente y con cada vez más libertad de actuación.

Una práctica sindical legítima (y por otra parte legal) que funciona y que nos empodera a toda la clase trabajadora, dotándonos de herramientas para defendernos de los abusos patronales.

Ante estos hechos creemos que es necesario estar unidas, pero sobre todo seguir en las calles y en los sindicatos defendiendo nuestra dignidad como personas, y eso es lo que haremos, seguir defendiéndonos y denunciando las injusticias.

Porque la patronal puede tener como arma un ejército de policías, de fiscales, de jueces, de asesores, etc, pero es un arma frágil, ya que depende de algo tan inestable, volátil y con tan poco compromiso como es el dinero. Nuestra arma es un millón de veces más poderosa, eterna e inquebrantable: la solidaridad, y contra eso no pueden luchar.

EL ARMA DE LA OBRERA, LA SOLIDARIDAD.

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