Crónica de las Jornadas culturales
«Memoria obrera y libertaria»
Noviembre 2025
Viernes 14 de noviembre. Araceli González nos habla de Emilio Carral.
Araceli González fue un descubrimiento para muchas de las personas asistentes a las jornadas del Otoño Libertario. Personalmente la seguía en redes sociales y por ello conocía su trabajo como Científica titular del CSIC, experta en Género, Islam, Antropología y Etnografía de Cantabria.
Vino a hablarnos de la figura poco conocida del santanderino Emilio Carral, al que no se ha dado la importancia que merece en nuestra tierra ni fuera de ella.
Su persona fue muy importante desde un punto de vista político como anarquista que trabajó desde la propaganda, literario, ya que fue creador de distintas obras de teatro, y folklorista, con su participación en la fundación en 1923 de los Coros Montañeses “El Sabor de la Tierruca”, y por su extensa actividad musical.
Del papel pionero que representó Emilio en la educación es muestra la fundación en el año 1902 del Centro de Enseñanza Integral y Laica, que bebía de la pedagogía de Ferrer i Guardia.
Del papel como propagandista es ejemplo el semanario Adelante, que Emilio administraba y que tuvo 42 publicaciones impresas en la Imprenta Dobra de Torrelavega, durante un año, de 1902 a 1903.

Y también nos contó la ponente cómo Emilio movido, quizá, por el fallecimiento de su padre en1893, víctima de la explosión del Cabo Machichaco, fundó posteriormente los Bomberos Voluntarios de la ciudad de Santander.
Araceli González, a través de su figura pone de manifiesto el movimiento anarquista que se respiraba en Santander y el fervor libertario que emanaba por todos los municipios cercanos en la Cantabria de finales del siglo XIX, primeros del XX.
Nos reveló cuáles eran las motivaciones de aquellos jóvenes de pensamientos anarquistas, de ideas republicanas, anticlericales e incluso de las asociaciones masónicas y espiritistas, algo que nos ayudó a entender lo leídos, versados e ilustrados que eran algunas personas para la época que les tocó vivir.
También de la relación de Emilio con personas relevantes internacionales, como la visita en Santander de Alejandro Lerroux.
Personalmente, me llamó mucho la atención la cantidad de grupos anarquistas repartidos por todos los municipios, como Solidaridad, Mujeres Conserveras, Armonía, Adelante, ligado a la publicación del periódico que administraba Carral en Santander, Nitro y Redención, grupo Amor y Odio en 1909, en Torrelavega en el barrio de Sierrapando, de su conciencia como clase obrera, de la necesidad de lucha, de los mítines y cómo viajaban por distintas comarcas en tren para, en el mismo día, hablar en distintas ciudades.
En tiempos de oscuridad, en los que están regresando ideas fascistas entre los más jóvenes, saber lo ilustrados que eran para la época, sus ideales fervientes y su trabajo para con la sociedad, nos da mucha luz y esperanza para continuar.
Crónica de Rebeca Bañuelos.
Sábado 15 de noviembre. Ruta: «Santander Libertaria: Tras la huella de Emilio Carral». A cargo de Araceli González.
La ruta que realizamos el sábado 15 de noviembre nos llevó por lugares significativos en la vida del anarquista Emilio Carral, pero no solo de esta persona, sino también de un movimiento anarquista que pareciera hoy que no ha existido en la ciudad de Santander y en Cantabria.
Comenzamos la ruta en el Cabildo de Arriba, con un viento que nos azotaba fuerte pero que no pudo con el interés de las personas participantes. Varias de estas personas habían participado en la charla del día anterior, donde Araceli nos contó lo que ha descubierto, tras una ardua investigación, sobre la figura de Emilio Carral y la historia poco conocida de la época en la que se desarrolló, los años finales del siglo XIX y comienzos del XX.
En este primer punto de la ruta, en la calle Ruamayor, cerca de donde estaba el Casino Federal, nos permitió conocer, entre otros aspectos, la relación de Carral con la Vanguardia Federal, sus vínculos de acción política; también la publicación del diario Adelante, publicación que se declara abiertamente anarquista en los años 1902 y 1903.
Continuamos por la calle Santa María Egipcíaca, donde había una cárcel, y donde supimos como Carral se pronuncia sobre unos anarquistas presos. El texto que se publica en el año 1900 dice, entre otras cosas: “Anarquista es el que estas líneas firma, y desde luego protesta, no como supongo yo lo hagan los monstruos, sino como lo deben hacer los hombres que se estimen como tales, empleando palabras que no extravíen los cerebros y demostrando el que, por tener esta o la otra creencia, no es un hombre mejor ni peor”.
El siguiente punto de la ruta nos llevó a la Biblioteca Menéndez Pelayo, donde Araceli nos explicó la vertiente literaria de nuestro protagonista, sus textos y obras, y como por ejemplo hay un ejemplar de su novela “Tenkia” y otro de su obra de teatro
“El Ocaso de los Odios”, estrenada en el Teatro Principal de Santander el 13 de septiembre de 1903, en la Biblioteca Municipal de Santander.
La calle Magallanes fue el siguiente punto escogido por Araceli para comentar la relación de Emilio Carral con la enseñanza laica en Cantabria y su participación en la fundación del Centro de Enseñanza Integral y Laica.
Y continuamos hacia Numancia por su vinculación con el cuerpo de Bomberos Voluntarios, especialmente después de la explosión del Cabo Machichaco, en la que murieron 500 personas, entre ellas el padre de Emilio. En este punto se comentó como participó activamente en la militancia anarquista del momento, llegando a ser un referente y participando en debates como el de 1902, en el que se “enfrentó” a los socialistas en un debate que duró unas 5 horas.
Finalizamos la ruta en el Parlamento de Cantabria, donde se habló de su compromiso en el ámbito de la música tradicional de Cantabria, de su participación en la fundación en 1923 de los Coros Montañeses “El Sabor de la Tierruca”, entre otras cosas.
Tras la charla del viernes y la ruta del sábado vemos que gracias a personas como Araceli recuperamos una historia y unos personajes que no aparecen en los libros de historia. Gracias a ella hemos podido conocer como en el cambio de siglo pasado había en Cantabria personas que creían fielmente en unos ideales libertarios y los trataban de propagar y llevar a la práctica. Vemos como el concepto habitual que se tiene de Cantabria, conservadora y religiosa, no es la realidad de lo que sucedió, al menos no toda como nos venden, pues había multitud de gente con otras ideas, gente con ideas que se organizaban para construir una sociedad más libre y justa.
Crónica de Samuel Movellán
Viernes 21 de noviembre. Isidro Cicero nos habla de Pin «El Cariñoso»
Durante la charla de Isidro, conocimos las aventuras y también desventuras de José Lavín Cobo, más conocido como Pin, y el Cariñoso.

Pin, provenía de una familia con recursos, que vivía bien, tranquilamente. Los padres del Cariñoso, eran Teresa y Ramiro, que acaban separándose, él tenía un molino y ella pescaba truchas para venderlas en los bares de Liérganes. Nos narra como Pin también fue pescador, y gracias a un mordisco de una nutria en el río Miera, pudo ser finalmente identificado por su madre.
Pin era un hombre simpático, atractivo, con don de gentes, que decidió marchar con su tío para aprender el oficio de panadero. Años más tarde, Pin y su hermano Belisario, se afiliaron a la CNT para ir en las milicias a defender el frente, ya que su hermano Sario sí que era muy cenetista, le gustaban las revistas que publicaba la CNT, le gustaba el ambiente, las charlas que se daban por los pueblos, hablando de naturismo, de higiene, temas de educación, no solo políticos.
Van al frente, y tras la caída de Santander en manos franquistas, la gente trataba de hacer frente yendo hacia Asturias, y Pin va hacia allá y tiene la suerte de que no dieran con él. Posteriormente, regresó a su pueblo por los montes para ejercer como panadero nuevamente. Isidro nos revela en el libro, como gracias a conversaciones posteriores de personas que lo conocieron, pudo conocer y desarrollar el itinerario por los montes.
Pero a su vuelta, encuentran a su hermano y lo fusilan, y eso hace que Pin se cabree.
Cuenta anécdotas durante la charla que nos sacan una sonrisa, como cuando estando presa su madre en los Salesianos, Pin jugaba al mus y al tute muy cerca, muy bien disfrazado, cuando andaban buscándole por toda Cantabria, y él estaba en Santander, en las calles aledañas a la prisión, para poder ver a su madre.
A través de su mejor amigo, conoció a su mujer María, aunque no estuvieron casados, algo que la perjudicó bastante porque no fue reconocida. Un día antes de caer presa María, muere Pin.
Tras la caída del frente norte lideró en Cantabria una partida guerrillera, «Grupo El Cariñoso» que operó en los valles del Miera y Pas hasta su abatimiento en Santander, en el edificio en el que vivía en 1941, tras una confesión forzada de uno de sus enlaces.
Durante hora y media, el autor del libro sobre Pin El Cariñoso, y de otros títulos como “Los que se echaron al monte”, nos desgranó la vida de Pin, la de sus padres, su pareja y futura hija, de las personas que tuvieron relación con él y cómo ser madre, mujer e hija de un guerrillero antifranquista te condenaba a años de cárcel, palizas, torturas e incluso podía acabar con la muerte en caso de ayuda, relación de amistad o cooperativismo con los emboscados.
Crónica de Rebeca Bañuelos.
Viernes 28 de noviembre. Marcos Gutiérrez nos habla de Reinosa en el 86/87
La charla de Marcos Gutiérrez (uno de los autores de «Reinosa contra el miedo» y colaborador en el recién estrenado documental «Reinosa 1987. El precio de la reconversión industrial») fue muy amena. Me recordó personalmente a aquellas mujeres y hombres de los barrios del extrarradio de Madrid que tan bien me hablaban contándome lo que habían vivido en los años setenta y ochenta.

El sindicato no estaba muy lleno puesto que ese fin de semana había múltiples convocatorias, algunas se convocaron con posterioridad a haber organizado las jornadas y no pudimos adaptarnos. Sin embargo, ser pocas personas permitió un debate muy intenso e interesante con el ponente.
Su presentación, que después compartió generosamente, quería no tanto recordar históricamente los acontecimientos (que en Cantabria son conocidos) como detenerse en aquellos aspectos que Marcos considera que pueden servir de aprendizaje a los movimientos sindicales y sociales actuales.
Uno de los puntos sobre los que más se detuvo fueron los medios de comunicación. Una de las cuestiones que aún sigue marcando la memoria de las personas que vivieron esos acontecimientos es el trato que les dispensaron los medios, especialmente la prensa escrita. Marcos nos trajo múltiples ejemplos haciendo hincapié en que en esos años no existía «prensa alternativa» donde disputar el relato y que fue algo que hizo que las trabajadoras y trabajadores de Reinosa aparecieran ante el resto como una caricatura homogénea y violenta. Por motivos políticos, el partido gobernante era el PSOE, el diario «El País» fue uno de los más virulentos. El control del relato y tener espacios de expresión de las propias personas que lo están viviendo es fundamental en los conflictos. Marcos también destacó las voces periodísticas que, aunque escasas, se acercaron de veras a preguntar a la gente por lo que estaba viviendo. Las imágenes de la época siguen impactando vistas hoy, es una auténtica ciudad sitiada.
Otro aspecto que destacó son los aprendizajes que la lucha sindical reportó a todo el pueblo. En este sentido nos habló mucho de la «Asamblea ciudadana» y de la «Asamblea de Mujeres». En el primer caso se hizo un esfuerzo enorme de documentación para poder denunciar agresiones, torturas…etc. Este apoyo legal sigue siendo imprescindible en las luchas sindicales. En el segundo caso se trató de una organización en la que las mujeres se organizaron llevando la lucha a todos los rincones y hablando en primera persona y con su propia voz. Esta autoorganización marcó su vida para siempre, como bien nos relató el ponente.
Algo especial de esta charla es que a pesar de hablar de un conflicto laboral y de dominar mucho la problemática de la llamada «reconversión industrial» (Marcos insiste en que en el caso de Reinosa es claramente una desindustrialización o cierre patronal) es que se quiso centrar en las emociones, como el miedo, la rabia, la vergüenza…porque juegan un papel importante en la militancia y tenemos que tenerlas en cuenta. Esto me interesó mucho escucharlo, puesto que se trata de un planteamiento claramente feminista, pero aplicado transversalmente como tiene que ser. Además, nos mostró un pequeño estudio que se hizo en el Instituto de Secundaria de Reinosa (Montesclaros) en el que se preguntó a las personas jóvenes qué sabían de estos acontecimientos y con qué los relacionaban emocionalmente. Lo interesante es que muchas palabras se repiten entre la generación más joven y la más mayor. Creo que debemos aplicarnos el cuento cuando planteamos acciones, escuchando y haciendo que sean inclusivas.
En este sentido puede concluirse que lo ocurrido en estas luchas sindicales, que empezaron en Cenemesa y acabaron en las famosas de La Naval, tiene un aspecto internacional (cambios económicos derivados de la entrada en la CEE), pero también un aspecto local muy remarcable que hace que cualquier acto que se haga sobre el tema siga teniendo gran repercusión en Campoo. Nos contaba Marcos que cuando los trabajadores marcharon a otras empresas y lugares decir que eran de Reinosa los marcaba y los estigmatizaba como «problemáticos». Al mismo tiempo, la gente que lo vivió, nos contaba el ponente, que era muy joven entonces pero lo vivió, está orgullosa de no haberse quedado quieta aguantando esos despidos masivos y violencia policial.
La charla concluyó haciéndonos dos preguntas al público:
– ¿Qué tiene este asunto para que casi cuarenta años después se siga hablando?
-¿Qué os sugiere a vosotros y vosotras este tema?
Esto llevó a un compartir muy importante que se enriqueció mucho al asistir público de diversos orígenes que comparaba con otras experiencias similares demostrando que la memoria está viva cuando la reactivamos y que coger impulso hará que hoy lleguemos más lejos.
Crónica de Clara G. Garzón Finat
Sábado 29 de noviembre. Rubén Uceda presenta su cómic «Sin Olvido»
Siempre es un placer recibir a Rubén Uceda en el sindicato. Se ha convertido en un auténtico cronista de nuestra historia y memoria reciente con todos sus trabajos.
En esta ocasión nos traía su cómic «Sin Olvido», tan recién salido del horno que los personajes se pasean con mascarillas. Rubén nos contaba que al haberlo realizado en pandemia y estar hablando de memoria quería ser fiel a las circunstancias concretas, a pesar de perder mucha expresividad tapando la cara a los personajes.

Además de contarnos muchas curiosidades sobre el proceso de realizar un cómic, tanto por la documentación previa (en este caso acompañada de las «rutas antifascistas» por los espacios que aparecen en el libro) como sobre el momento de abocetar y dibujar y dibujar durante horas.
Compartió algunos de sus referentes de cómic y novela gráfica, aspecto que a mí como aficionada me gustó un montón para poder comparar estilos y entender porqué él elige uno de línea clara en este caso, en coherencia con lo que está contando y permitiendo que el texto y las entrevistas destaquen.
Hablamos de algunas páginas que nos habían gustado especialmente a las personas asistentes, por su fuerza expresiva y su capacidad de reflejar todo el dolor de esta historia de represión.
Y, por supuesto, escuchamos cómo Rubén (como en otras ocasiones sobre otros temas de nuestra historia reciente) resumía sin pelos en la lengua lo que fue la represión tras la guerra del 36 en este país y cómo las víctimas han sido matadas dos veces, primero por sus verdugos y posteriormente por el olvido. Explicó el papel de instituciones como el Ejército, pero también de la Iglesia o de las empresas, que no han reparado ni resarcido ni asumido su responsabilidad.
Insistió mucho el autor en el aspecto de la responsabilidad, y esto me pareció una reflexión muy importante. Asumir la responsabilidad en general es fundamental para la convivencia y la libertad. En este caso supone, además, buscar justicia y reparación para tantas personas y sus descendientes.
A pesar de que es una historia muy dolorosa acabamos el diálogo posterior insistiendo en la fuerza que nos da la memoria para continuar su legado, para creernos que de veras hubo una revolución social que hoy nos parece mentira, y que es importante que esta obra llegue a escuelas e institutos.
Como conclusión personal que me llevo de la mañana quizá, aunque muchas veces solo siento rabia y desazón con este tema, estamos siempre a tiempo. Merece la pena tener memoria y transmitirla. Es nuestra responsabilidad.
Después de la presentación seguimos compartiendo y Rubén firmó y dibujó los libros a todas aquellas que los habíamos comprado o participado en el crowfunding.
Para finalizar compartimos algo de comida que habíamos traído entre todas y hablamos de todos estos temas y de otros muchos conociéndonos un poco más, entre las nuevas afiliadas, y aprovechando para reencontrarnos las antiguas. En mi caso todo fue muy especial puesto que mis compañeros conocían a mi hija de dos meses.
Aunque sea por ella hay que seguir recordando, sin memoria no hay futuro.
Crónica de Clara G. Garzón Finat
