La huelga es la mejor herramienta que tiene la clase trabajadora para conquistar derechos al sistema capitalista. Las mejoras laborales, las libertades y los avances sociales son fruto de la organización, la solidaridad y la lucha colectiva. Cuando nos unimos, tenemos la capacidad de detener la maquinaria que se alimenta de nuestro esfuerzo.
Desde CNT Santander nos unimos a la llamada del Sindicato de Inquilinas y el 11 de noviembre saldremos a la calle para reivindicar nuestros derechos como clase trabajadora.
Es por todo ello que:
Revindicamos un incremento salarial en todos los sectores, incluido el salario mínimo interprofesional, que nos permita poder asumir los costes de la vida sin sentir que nos ahogamos, sin incertidumbre ni pánico.
Necesitamos la reducción de la jornada laboral máxima a 30 horas semanales, sin merma salarial, de manera progresiva.
Lucharemos por un incremento de las pensiones públicas, tanto contributivas como no contributivas.
La vivienda no es un lujo para especular, es un derecho innegociable que ha de ser respetado.
Ninguna persona debería elegir entre pagar el alquiler, llenar la nevera y/o encender la calefacción este invierno. Ninguna familia debería vivir con miedo a perder su hogar mientras existen viviendas convertidas en mercancía para la especulación de los fondos buitre.
Exigimos una vivienda digna y asequible para todas las personas, que se intervengan y regulen los precios, que no haya que destinar más del 30% a este fin, necesitamos que se ponga un límite a los alquileres abusivos que desestabilizan las economías familiares, la protección social frente a los desahucios y unas medidas directas y efectivas que pongan las necesidades humanas por delante del beneficio privado, sobre todo las de las personas más vulnerables.
Reclamamos una estabilidad en el empleo para no vivir con inseguridad, para poder tener planes de futuro y también una estabilidad en el arrendamiento de la vivienda. Precisamos contratos de alquiler indefinidos, no interrumpidos con la llegada del turismo masivo y acabar con la expulsión temporal.
¡A LA HUELGA GENERAL!
