VIVIENDA DIGNA Y ASEQUIBLE PARA TODAS LAS PERSONAS

El acceso a la vivienda no es un lujo, es un derecho innegociable protegido por la Constitución y que ha de prevalecer sobre cualquier negocio privado. A las instituciones se les olvida rápido.

En muchas comunidades autónomas, incluida la nuestra, no protegen a la población y venden su futuro a fondos buitre. No declaran zonas tensionadas, no intervienen el mercado ni regulan los precios. No les importa lo que supone cada día para todas las personas que vivimos en Cantabria.

Cada día, la clase trabajadora sufre por la actual situación del acceso a vivienda, con la especulación por las nubes, el aumento de los precios de alquileres e hipotecas totalmente abusivos e inasumibles, y el problema de los arrendamientos temporales que provocan más desconcierto e incertidumbre por un futuro digno.

Según el INE, el salario más frecuente en Cantabria es de 1.495 euros netos al mes. Dependiendo del sector productivo, ese salario varia considerablemente, en aumento si se trata de la industria o incluso en algunos casos, como en el sector servicios, puede incluso bajar. Ya que el salario modal en hostelería en Cantabria roza los 16.000€/18000€ brutos al año, traducido en unos 1.142€/1.285,7€ brutos al mes, sin retenciones.

La realidad nos muestra también que el 12,4% de las mujeres cántabras y el 6,3% de los hombres están por debajo del SMI. Por lo que, si con el sueldo más frecuente en la comunidad ya se hace difícil acceder a la vivienda tal y como están los precios de alquileres e hipotecas, en su mayoría variables y pendientes del Euribor, ¿qué sucede cuando la clase trabajadora no llega ni al SMI sin contar las retenciones?

La respuesta es trágica.

No se puede acceder a la vivienda ni obtener las necesidades más básicas al mismo tiempo, si vives sola y sin ayuda familiar.

Recordemos que el precio del alquiler medio en ciudades como Santander ronda los 889€ por un piso de dos habitaciones en zonas residenciales normales, mientras que en Torrelavega cuesta unos 750€, hay muy pocas ofertas por debajo de ese precio.

En zonas como Noja o Laredo, mucho más turísticas y de segundas viviendas, son 1.073€ por un piso de las mismas características.

En algunos pueblos más pequeños como Polanco, en zonas residenciales a las afueras de Torrelavega y de las industrias, ya se ha subido tanto que salta de los 1.000, a los 1.200€ al mes en Cartes, 1.000€ en Renedo de Piélagos y en la costera Suances incluso llega a los 2.000€.

Dicen los economistas que cuando una persona tiene que destinar más del 30% de su salario al alquiler, la economía familiar se derrumba. En Cantabria, la clase trabajadora destina incluso más del 50%.

¿Qué sucede entonces con la economía de las personas cántabras?

Nos ponemos en el supuesto:

Si una persona gana 1.495€ y paga unos 889€ de alquiler, le quedan 600€ para todo lo demás: comida, higiene, facturas de servicios, transporte público, coche y gasolina, seguros, estacionamiento regulado. Todo ello contando que no tenga que preocuparse de más personas, que no tenga hijas e hijos a su cargo.

Respuesta: Algunas personas conseguirán llegar a fin de mes sin poder ahorrar, otras lo harán en números rojos.

¿Qué sucede cuando solo entra un salario en casa, no hay más prestaciones y son familias con hijas e hijos?

¿Qué sucede cuando se es madre divorciada, soltera, con hijos? ¿Padre soltero con hijas e hijos?

¿Y cuándo se cobra menos del SMI y es una persona que vive sola y no tienes más ayudas?

Llega la imposibilidad de vivir de un salario, de acceder a un hogar en condiciones salubres y dignas, de pagar las facturas pendientes de servicios e incluso de hacer frente a las necesidades más básicas como la comida y la higiene, ya que la inflación ha encarecido los precios de la cesta de la compra de tal manera que apenas se pueden pagar los productos del día a día.

Y llegará el invierno y muchas familias tendrán que decidir entre pagar el alquiler, comer y encender la calefacción.

El 11 de noviembre saldremos a la calle para reivindicar nuestro derecho a una vivienda digna, junto con un incremento salarial para poder vivir sin dificultades.

¡Porque la situación es insostenible!

Porque mientras los negocios privados inmobiliarios, las rentistas y los fondos buitre se hacen ricas a costa de la clase trabajadora y productiva, la realidad de muchas personas en Cantabria, ya no es solo que sean expulsadas de sus barrios por la gentrificación, que no puedan habitar y ocupar espacios, es que cada día tienen más difícil e imposible el acceso a una vivienda, a tener una casa a la que poder llamar hogar y vivir una vida tranquila.

LA VIVIENDA NO ES UN LUJO CON EL QUE ESPECULAR. ¡ES UN DERECHO!

Lucharemos por ese derecho hasta dejarnos la voz. Muchas personas, como Mari Carmen y Amparo, se han dejado la vida en el proceso tras ser desahuciadas de sus casas.

Por ellas, por nosotras, por todas las personas de Cantabria, ¡el 11 de noviembre a la HUELGA GENERAL!

Por Rebeca Bañuelos.