Por Clara, Beka y Patricia.
La tarde del viernes 13 de marzo se estrenó jarreando. Llovía tanto que las participantes y la propia June —acompañada de Ro— aparecieron empapadas por el sindicato. Tras acomodarnos, hablar de cómo anda la ciudad y esperar a que llegasen todes, empezamos esta segunda sesión de Cultura Feminista, ahora con la autora del libro que protagonizó la sesión de club de lectura, 10 ingobernables, Historias de transgresión y rebeldía, para hablar de este y otro de sus escritos más recientes en castellano Sueños y vasijas, originalmente escrito en euskera.
June comenzó explicando por qué escribió «Otras ingobernables», libro que, confiesa, le sigue dando «muchas alegrías», por ejemplo al escuchar a quienes lo leemos. En un mundo editorial plagado de novedades diez años después (¡justo!) sigue siendo leído y comentado. Nos contó algunas curiosidades del proceso de edición y del proceso de conversión de muchas conversaciones y entrevistas en un texto literario de no ficción. Tenía como objetivo principal traer vidas que suelen entenderse como «otras», «en los márgenes», al centro, dejando de exotizarlas y tutelarlas. En todas las historias hay transgresión y rebeldía que, si bien por un lado llevan a violencia y discriminación, también a la alegría, el placer, la militancia y la propia plenitud de la vida.
Nos habló un poco de cada una de las historias, evitando el spoiler al no haber leído completo el libro muchas de las presentes, centrándose especialmente en lo que aprendió sobre el oficio de escribir y hacer periodismo. Al «Ajero» lo acompañó en su deambular diario, con Juanita compartió un fin de semana, con Antar resumió una relación vivida y él participó en la escritura a distancia… las propias historias rompieron el proceso de investigación clásico de ‘grabadora en la mesa’.
En el libro aparecieron conceptos que aún no eran muy utilizados allá por 2016, como es el caso de «gordofobia» y dió espacio a resistencias cotidianas que pese a parecer pequeñas son importantes y calan si son persistentes, como la lucha de un grupo de mujeres mayores de aldea enfrentadas al cura y al Ayuntamiento.
En el bloque de discusión, hablamos de violencia y esperanza, de machismo en la izquierda y transfobia. Este último punto llevó a June a contarnos que regaló el libro a una famosa escritora que hizo después afirmaciones transodiantes en redes, pero no pierde la esperanza en que la lectura pausada y la literatura puedan servir para ponerse en el lugar de la otra y entenderla. Esto nos llevó a charlar sobre los límites de esta idea y el porqué de una realidad actual que niega a algunas la posibilidad de ser. También comentamos la diferencia con los contextos latinoamericanos en los que las mujeres trans están muchas veces integradas en los grupos feministas. Eso sí, cuando deciden de nuevo «dejarse barba», nos cuenta June, surge el problema. De nuevo la traición de las personas heterodoxas como «amenaza constante».
June Fernández no hace concesiones al simplismo: en las historias no ha querido tapar las preferencias de Irina por la lucha armada, o el racismo de personajes como el Ajero. Se trata de personas reales, como ha de ser en una obra de no ficción, y, son, por tanto, imperfectes.
Tras comentar durante una hora y pico varios aspectos de «Otras ingobernables» y lo que más nos había gustado; así como hablar del contexto actual del feminismo o de las discriminaciones que persisten, entramos en su nueva obra, Sueños y vasijas. En este caso, se trata de un ensayo de investigación a partir de encuentros con varias feministas vascas provenientes de distintas disciplinas académicas de las ciencias sociales y de la rama sanitaria, y efectúa una importante recopilación de datos. Más allá de la posición en el debate, insiste, el libro puede servir para afinar argumentos.
En el grupo se abrió entonces una interesante conversación sobre la gestación subrogada, pero también sobre la propia pamaternidad y su situación actual Europa y Estados Unidos: adopciones, cuidados, diversidad funcional, migraciones, acogimiento y otros modelos familiares fueron algunos de los elementos de un debate intenso, desde nuestras experiencias personales, lecturas y reflexiones. Al final, el denominador común resulta ser, demasiado a menudo, que «siempre están los cuerpos de las mujeres para explotar», como afirmó una de las personas presentes, amén del increíble poder del capitalismo para convertir todo en mercancía de especulación. Para proteger el mercadeo con la vida, las empresas persiguen la investigación, como muestra la denuncia contra La Marea de una de las empresas de gestación subrogada con prácticas más terribles, cercanas a la trata.
Muchas de las personas que acudimos al encuentro nos llevamos el libro, para leerlo con calma y seguir reflexionando. June nos dedicó el libro de «Otras» también, haciendo gala de su generosidad. Picoteamos, barrimos, nos reímos, cerramos el local y nos fuimos con la sensación de que, a pesar de todo, es un placer «complicarse la vida» un día lluvioso en este rincón del mundo.
